
Curioso el ser humano, si antes digo que no quiero poner en el Blog cuestiones escabrosas de nuestro actual ambiente laboral, antes tiro todo por la ventana, me doy la vuelta como a un calcetín, y es que, ¡me tiran tanto de la lengua!.
Día 24/XI/09, reunión estelar, al fin tenemos la oportunidad de hablar, de quejarnos, de protestar, de dar un golpe en la mesa y desahogarnos, en un encuentro con la otra parte.
Lo peor que puede pasar es que no sirva de nada, que no consigamos nada, que sigamos igual.
Lo aceptable será que al menos se abra un diálogo, que alguien se pare a escuchar nuestras reivindicaciones, que haya voluntad de arreglar las cosas (aun con pocas posibilidades para hacerlo), o al menos, el despacharnos a gusto y soltar por nuestras boquitas todo lo que tenemos guardado, aunque sólo sea para comentar mañana, durante el café, lo que nos atrevimos a soltarle a la dirección.
Lo estupendo será que consigamos acelerar las cosas que están pendientes, que mejoren nuestras condiciones de trabajo, que jubilen a Honorio, que nuestra aportación ayude a mejorar la situación actual, que nos acerquemos a un ambiente positivo de trabajo, ahuyentando las nubes negras que han hecho enfermar nuestras ilusiones, voluntad y ganas.
Pero lo seguro, seguro, será que no tendremos nada que perder. Mientras haya diálogo hay posibilidades de ganar, cuando no lo hay, estamos perdidos.
Fue bonito el tiempo que estuvimos unidos, que hicimos piña, fue la primera vez, que yo recuerde, que nos sentimos todos orgullosos de todos.
5 personas asistieron a la reunión. El resto se agarró a argumentos tan rancios como: "han pasado 3 meses desde el escrito que hicimos, han tardado mucho en querer hablar con nosotros" (les recuerdo que Daniel habló con nosotros nada más recibir la nota, turno por turno), "que lo hagan cuando estoy trabajando, no en mi descanso".
Cierto es que fue precipitado, que había alguno con compromisos que no podía cancelar, que no se pudo contactar con algún otro. Como también es cierto que si el problema es la apatía de la gente, es muy arriesgado esperar una respuesta repentina y masiva de un personal, que está tan oxidado como los pies de los soportes de rodamientos del Couch. Pero nada de esto quita la reacción del personal, parecía como si la cosa fuese con otros, como cuando viene una importante visita, y está todo patas arriba, pero a nosotros no nos afecta para nada. Toda la fábrica estaba pendiente de lo que saliera de esa reunión, y al final, la cagamos
nosotros.
Sólo me alegro de dos cosas:
1ª) No haber sido convocado a la reunión (me habría muerto de la vergüenza).
2ª) No conocer el nombre de la persona que fue llamando a la gente para disuadirla de asistir a la reunión.
P.D. La foto es de
Joaquín Bernal.